jueves, 28 de abril de 2016

Meditaciones 28 de Abril

Haced del amor un mar móvil entre las orillas de vuestras almas.
Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una misma copa.
Compartid vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.
Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.
Las cuerdas de un laúd están separadas, aunque tiemblen con la misma música.
Khalil Gibran 
 
28 de Abril, La meditación para las Mujeres que aman demasiado, Robin Norwood:
Toda recuperación es un milagro que ocurre por obra y gracia, y no por accidente.

28 de abril
Meditaciones para mujeres que hacen demasiado, Anne Wilson Schaef
Belleza
¡Oh, fue una mañana magnífica! Supongo que la mejor mañana de primavera es el mejor tiempo que Dios tiene para ofrecer. Con seguridad, nos ayuda a creer en Él.
Dodie Smith
¿Cuánto hace que no gozamos con un día hermoso?
¿Cuánto hace que ni siquiera nos permitimos observar que es un día hermoso?
Las que vivimos en ciudades nos ponemos obstáculos que nos desafían a hacer todavía un poco más de esfuerzo para notar qué día hace.
Para las mujeres que hacemos demasiado, un día hermoso sólo vale la pena de ser apreciado si no presenta el inconveniente de la lluvia o la nieve. Un día hermoso se convierte entonces sólo en un instrumento para hacer más cosas. Pero existen otras posibilidades.
Anhelo la conciencia de poder decir: «¡Oh, fue una mañana magnífica!»
28 de Abril, El lenguaje del adiós de Melody Beattie
Ira contra miembros de la familia
Muchos de nosotros sentimos ira contra ciertos miembros de nuestra familia. Algunos de nosotros tenemos una gran ira e indignación, una ira que parece continuar año con año.
Para muchos de nosotros, la ira fue la única manera de romper con un vínculo enfermizo entre un miembro de la familia y nosotros. Fue la fuerza que nos impidió seguir siendo cautivos –mental, emocional y a veces espiritualmente- de algunos miembros de la familia.
Es importante que nos permitamos sentir –y aceptar- nuestra ira hacia algunos familiares sin sentirnos culpables o avergonzados.
También es importante que examinemos nuestros sentimientos de culpa en relación con algunos miembros de la familia, ya que con frecuencia la ira y la culpa están entretejidas.
Podemos aceptar, agradecer incluso, nuestra ira por habernos protegido. Pero también podemos fijarnos otra meta: asumir nuestra libertad.
Una vez que lo hagamos, ya no necesitamos nuestra ira. Una vez que lo hagamos, podremos perdonar.
Tengamos pensamientos amorosos, tengamos pensamientos curativos hacia los miembros de la familia. Pero permitámonos sentir toda la ira que es necesario sentir.
En algún momento esforcémonos por acabar con la ira, pero necesitaremos ser gentiles con nosotros mismos si empiezan a aflorar los sentimientos de vez en cuando.
Dale gracias a Dios por los sentimientos. Siéntelos. Libéralos. Pídele a Dios que bendiga a nuestras familias y cuide de ellas. Pídele a Dios que nos ayude a asumir nuestra libertad y a cuidar de nosotros mismos.
Dejemos que la dorada luz de la curación brille sobre todos los que amamos y sobre aquellos hacia quienes sentimos ira. Dejemos que la dorada luz de la curación brille sobre nosotros.
Confiemos en que está teniendo lugar la curación, ahora mismo.
Ayúdame a aceptar las potentes emociones que pueda sentir hacia miembros de mi familia. Ayúdame a sentir gratitud por la lección que ellos me están enseñando. Acepto la luz dorada de la curación que está brillando ahora sobre mi y sobre mi familia. Le doy gracias a Dios porque la curación no siempre viene en un paquete limpio y bonito.
28 de Abril, Meditación Diaria para Mujeres, libro: Cada día un nuevo comienzo:
…sin importar cuánto se multiplique…el sufrimiento siempre es individual.
Anne Morrow Lindbergh
El hecho de saber que otras personas han sobrevivido experiencias tan devastadoras como las nuestras nos da esperanza, pero no disminuye nuestro propio sufrimiento.  Ni siquiera hacerlo. Nuestro sufrimiento genera un nuevo entendimiento y hace que apreciemos los tiempos más tranquilos y menos difíciles. Cuando lo experimentamos plenamente, el dolor enriquece nuestros momentos de placer.
Nuestros sufrimientos son singulares, individuales y solitarios. Pero podemos compartir nuestras experiencias dolorosas con los demás y así disminuiremos el poder que ejercen sobre nosotras. Compartiendo nuestro dolor con otra mujer, la ayudamos a recordar que es algo a lo que es posible sobrevivir.
El sufrimiento nos ablanda y nos ayuda a sentir más compasión y más amor hacia los demás. Entre los efectos más extraordinarios del dolor está el desarrollo en nosotros de un sentido de permanencia de la raza humana lo que nos lleva a reconocer que todos dependemos unos de otros y que esencialmente somos muy semejantes a los demás.
Compartiendo mis sufrimientos me fortalezco y sano las heridas producidas por la alienación